Cambiar el mundo desde casa
Escrito el 16/11/10 | En: Cambio, Comunicación Sostenible, Comunidad, Conciencia, Personal, Responsabilidad, Valores
Siempre disfruto de las columnas de Sergio Sinay en La Nación del domingo porque que tocan temas que son de mi absoluto interés.
Este domingo la columna me parece aún más interesante, ya que trata el tema de cómo nosotros podemos “Cambiar el mundo desde casa”, desde nuestros propios hogares y con nuestro propio accionar.
Algunos fragmentos sueltos de la nota son:
. ¿Cómo transmitir e inspirar valores trascendentes en una sociedad que tiende a desdeñarlos, a menospreciarlos, a reemplazarlos por el ventajismo, por el vaciamiento utilitario de los afectos y los vínculos, por el desprecio hacia el otro, por la ganancia rápida y a cualquier precio, por el descrédito del pensamiento crítico, por la idolatría de la transgresión banal y del transgresor irresponsable?
. Sólo hay un modo funcional de transmitir valores y consiste en vivir esos valores, no en dar discursos sobre ellos.
. Vivir los valores en los que se cree representa convertirlos en una segunda piel. Así como no nos quitamos la piel al llegar a casa o cuando nadie nos ve, tampoco deberíamos despojarnos de nuestros valores cuando creemos estar solos.
. Lo hacen a través de sus comportamientos, no de sus palabras.
. Se educa con hechos.
. Lo cierto es que no se puede crecer ni contra el mundo ni al margen de él.
. Quienes quieren proteger a sus hijos de las atrocidades e injusticias de la sociedad criándolos en una burbuja protectora reducirán su experiencia a algo bastante pobre. No los habrán protegido del mundo, sino de la vida.
. La opción es apostar al papel de la familia como transformadora de la sociedad. Eso será una familia en donde las formas habituales de comportamiento se basen en la cooperación, la aceptación de las diferencias, la responsabilidad (hacerse cargo de lo propio sin buscar culpables externos), el respeto, el reconocimiento y la valoración de las distintas habilidades sin desmerecer unas en beneficio de otras, una familia que ejerza el acatamiento de las normas de convivencia, el logro a través del esfuerzo y no del atajo.
. Un grupo familiar de esas características entregará a la sociedad individuos que actuarán en ella con ese modelo. Y cuantas más familias hagan eso, mayor será la transformación social.
. El mundo puede empezar a cambiar, a ser mejor, en cada casa. Solemos preguntarnos, con honda inquietud, qué clase de mundo les estamos dejando a nuestros hijos. El interrogante, a menudo, nos sume en el desaliento y la impotencia. Probemos cambiar dicha pregunta por ésta: ¿qué clase de hijos le queremos dejar al mundo?
. Este nuevo interrogante abre la posibilidad de actuar, de empezar a transmitir valores desde la acción, cada día, en cada circunstancia. Al responderlo podemos construir desde casa el mundo en el que aspiramos a vivir.
- ver la nota entera de Sergio Sinay en La Nación.
- foto de pinksherbet.
Hay 3 comentarios:
Yolanda (8 de December de 2010)
soy profesora de cocina, tengo alumnos diversos y con mochilas cargadas de vidas difíciles y mucha ausencia de valores y cariño, mi principal objetivo con ellos es hacerlos personas antes que buenos cocineros……la educación empieza desde casa…pero cuando las circunstancias no son las adecuadas estaría bien que los educadores fueran algo más que simples emisores de la formación básica y se abrieran otros campos que para mi son más importantes como el hecho de inculcar valores y mostrarlos a los alumnos para que los sientan y ellos mismos los puedan transmitir en su entorno
Pablo (8 de December de 2010)
Gracias por los comentarios. Que bueno Yolanda que des cursos de cocina. Podrías dejar tu página o info (aquí) si querés. Sds,
Pablo
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Veronica Alimonda (17 de November de 2010)
“Educar con el ejemplo”. Es así de simple aunque no por ello, lo más fácil.