Gracias a mis amigos de EHMA pude conocer más a Jack Johnson. Jack es músico, compositor, director y surfer de Hawaii. Con su espíritu Suelto, Jack, intenta reunir y unir todas las cosas que son de su interés en su propio estilo de vida. Es así como sus letras hablan de la gente buena, del surf, de tantas cosas y, entre ellas, también se ocupa de educar y generar conciencia.
En este caso se trata de una canción muy didáctica que el mismo compuso para fomentar el hábito de las 3 R’s: Reducir, Reusar y Reciclar.
Si visitan la página de Jack Johnson verán que está personalmente comprometido con el cambio, con llamar a la acción y con trabajar su nivel de impacto ambiental realizando sus grabaciones en estudios que utilizan energía solar y preocupandose por el impacto de sus giras.
Gracias Jack por ser otra fuente más de Inspiración para el Cambio!
“Apenas iniciada en la dulzura de la comunicación, cualquier obstáculo le pareció intransponible como si a ella se le hubiera entregado el milagro de la savia que alimenta la planta y entonces dijese: es imposible. No sabía que ciertas cosas se hacían solas o entonces no se harían nunca. Acostumbrada a la propia fuerza de determinación, había terminado por pensar que andaba por que quería y dormía porque así lo había resuelto. Y ahora pensaba que antes de hablar era esencial saber cómo se habla. Con leve desesperación de felicidad miró el campo y las hierbas y las moscas: y todo se hacía solo, todo tenía la sabiduría del vivir. Pero ella no sabía como hacerse. Qué infeliz soy, se dijo entonces tranquila. ¿Pero sería infelicidad aquella inminencia para la cual todo de repente le pareció inclinarse, y aquel gran riesgo que uno corre? Y si eso fuera exactamente nuestra felicidad. “Me parece que eso es ser feliz”, pensó con curiosidad. Pues si ambos estaban ahí conversando… pues si el río corría gordo y lento… pues si al levantar sus ojos la copa opulenta del árbol se iluminó… pues si los cascarudos crepitaban en el aire… pues si los instantes jamás se repiten y por saber eso es que tenemos esta delicada sed… ¿qué felicidad podría desear además de esta? Quería que le aseguraran que aquello que sentía era tan real, a punto de suceder. Quería, quería que todo lo que sabía no estuviera más oculto.”
Clarice Lispector
Del libro: La Manzana en la Oscuridad
- la foto corresponde a un hermoso bordado -arte textil- realizado por mi querida amiga y artísta Flor Walfisch de su obra “me lo dijo mi garganta”
- el texto de Clarice Lispector me lo envió otro querido amigo, y artísta también él, Miguelito Nanni.
Vuelvo a publicar hoy este post de septiembre del 2008 ya que lo siento, una vez más, tan oportuno.
El siguiente relato lo extraje del libro “El Misterio de las Coincidencias“ de Eduardo Zancolli. Es un libro muy lindo y de fácil lectura que les recomiendo. La temática es más que interesante: la Sincronicidad.
Presentado el libro, cabe aclarar que su autor -Eduardo Zancolli- dice que este relato pertenecería a un cuento de Michael Ende.
“Un grupo de exploradores y científicos europeos debían internarse, para su proyecto, en el medio de la selva tropilcal de un país centroamercicano. Contrataron a un grupo de indígenas para que los guiasen e hiciesen el transporte de no sólo las tiendas, sino también de los alimentos y el equipamiento que necesitaría una vez que se huieran instalado. Por razones de diferencias en el lenguaje solo podía comunicarse, de manera elemental, con uno solo de ellos: el guía.
Habían pasado ya varios días abriendose camino entre la maleza de la selva, en el medio de un clima extremadamente húmedo y caluroso, mientras recibían el ataque de millares de mosquitos.
Resultó que una mañana, al amanecer, se encontraron con los indígenas sentados en círculo y manteniendo el más absoluto de los silencios. Pensaron que se trataba de algún ritual religioso y que pronto se levantarían para reemprender el viaje. Pero no fue así. Más allá del infructuoso intento de hablar con el guía, maltratarlos, pegarles e incluso amenazarlos de muerte con armas desafiantes, todo resultó inútil. Esa tensa situación duró tres días. Durante ese tiempo los extranjeros hicieron todo tipo de elucubraciones racionales sobre lo que podría estar ocurriendo: que se trataba de una rebelión, que se habían sentado a esperar a que viniese el resto de la tribu para robarles y matarlos en el medio de la selva, y tantas otras cosas más.
Pero a pesar de tan “inteligentes“ expeculaciones, nada de eso sucedió. Sorpresivamente, al amanecer del cuarto día, los indígenas se pusieron de pie, listos con todo su cargamento, para continuar el viaje, ante el total desconcierto de los europeos.
Al rato de estar caminando nuevamente, el jefe de la expedición se acercó al guía.
- ¿Me puede dar una explicación sobre lo que ha sucedido?
- Ahora sí -le contestó-. Habíamos caminado demasiado rápido y nuestras almas se habían quedado atrás. Fue necesario sentarnos y esperar hasta que ellas lograran alcanzarnos.”
Gracias a Ernesto de Odiseo recibí este adelanto del film Acid Test que trata sobre el estado de nuestros océanos y la necesidad urgente de detener la enorme destrucción que estamos haciendo con la fuente de la vida: el agua.
Con un calor insoportable de varios días -de “Amenaza Naranja” para Buenos Aires por las altas temperaturas- y con constantes evidencias del Despelote Climático -porque a esta altura la palabra “Cambio” empieza a quedarle chica- estoy posteando este videoclip donde el pueblo peruano se apropia, através de sus artístas, de la excelente campaña de Tck Tck Tck y alza su voz para hacerse escuchar:
El otro día escuchaba hablar a un científico en la tele que decía que la mayoría de los humanos funcionamos, muchas veces, como los primates: “lo que no está en nuestro campo de visión no está en nuestra mente”, decía refiriendose a la falta de conciencia que tenemos por toda la basura que no sabemos gestionar -totalmente tóxica- y desechamos de una manera absolutamente irresponsable olvidando que, de todas formas, nos va a seguir afectando -por ejemplo: las millones de toneladas de plástico y materiales tóxicos que están ahora en los océanos y que afectan a toda la cadena alimentaria que vuelve a nosotros a través del pescado como alimento entre otras formas-.
Dice el refrán popular que “Ojos que no ven, corazón que no siente”. Creo que hay mucho de verdad en esto también. Sobre todo en que, muchas veces, no queremos ver. ¿Será que no queremos sentir? o que ¿Tenemos miedo a las consecuencias de sentir?. En lo personal me da mucho para reflexionar.
Bueno, aquí una pieza de comunicación realizada para la casa de Casa do Zezinho en Brasil.
dice: ¿Porqué algunos niños son problema nuestro y otros no?
A ver si en este nuevo año que comienza podemos recordar que “los chicos nos ven“. Darles el ejemplo podría ser el primer paso hacia un mundo mejor. ¿Si no lo hacemos nosotros, quién entonces?.
Y mientras tanto el SER Humano continuó su búsqueda, su proceso, su camino…
“No se trata de cómo yo te llame, sino a qué respondes tú. Pero si no sabes quién eres cualquiera puede ponerte un nombre.
Y si cualquiera puede ponerte un nombre, entonces responderás a cualquier cosa.”
Proverbio Africano
En lo que a mi respecta solo deseo -como dijo Pablo Picasso- que la “inspiración me encuentre trabajando” y especialmente con el corazón, más suelto:
Suelto es el espacio personal de Pablo Benavides. Un ciudadano del mundo que vive en el barrio de Villa Urquiza -Buenos Aires- al que le gustaría que todos pudiésemos vivir un poco mejor.
Aclaración: este no es un medio periodístico, es mi blog, mi bitácora, mi diario, este es el lugar donde comparto mis ideas y reflexiones, y comento ideas de otros que me parecen interesantes. Por ello, las opiniones expresadas en este blog, son de mi exclusiva responsabilidad y no busco representar la opinión de otros y pudiera suceder que no coincidan con las de las organizaciones en las que me he desempeñado o desempeño actividades.