La plegadora perezosa
Escrito el 09/11/10 | En: Arte, Belleza
La plegadora perezosa
La grulla desde la mesa miró a su plegadora.
“¿Me vas a dejar así? Tienes que terminar de doblarme el ala derecha y me vendría bien que me dieras un poco más de inclinación en la cola.”
“Imposible. Soy una plegadora perezosa.”
La grulla a duras penas consiguió levantar el vuelo. La plegadora le sopló con cuidado para ayudarla. Y así la grulla del ala a medio doblar se marchó por la ventana.
Al día siguiente la plegadora echó unas miguitas de papel en su ventana. Al poco rato acudió la grulla. Llegaba maltrecha, llena de suciedad y faltándole algunos trozos.
“Pero ¿qué te ha pasado?” -preguntó su plegadora.
“No quisiste terminar de doblarme el ala. Por lo que cada vez que intentaba remontar el vuelo, caía. Un gato quiso comerme y en mi torpe huida, tropecé y caí en un charco. He pasado la noche bajo unos arbustos, intentando secarme y de haber podido, en mi desesperación, habría saltado a una papelera.”
La plegadora recogió la grulla y terminó de plegar su ala derecha. Luego pasó de nuevo sus dedos por los dobles, comprobando que no hubiera ninguno mal trazado y le dio un poco más de inclinación a su cola.
La grulla volvió su mirada a la plegadora. “¿Ahora me das las alas?”
“Ahora. Ahora que sabes que no hay nada que no puedas hacer con dos alas.”
Athena
Hay 2 comentarios:
Athe (9 de November de 2010)
Muchas gracias a ti Pablo, me hace mucha ilusión que te guste y lo hayas puesto aquí.
Un abrazo.
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Pablo (9 de November de 2010)
Muchas gracias Athena por este cuento tan bello y hermoso! En lo personal me resulta muy conmovedor. Estoy dejando el comentario aquí (a pesar de ser mi blog ; ) porque no quise agregarle mis palabras a este post tan lindo… no hacían falta…
gracias y saludos desde BA,
Pablo