Me importa un pepino
Escrito el 24/04/10 | En: Ambiental, Humano, Reflexión, Sostenible
Se me hace inevitable recomendarles la excelente nota publicada por Luis Castelli en el diario La Nación con motivo del Día de la Tierra.
Luis es Director Ejecutivo de la Fundación Naturaleza para el Futuro y su reflexión no tiene desperdicio por varios motivos entre los que se encuentran su autoridad para hablar del tema, su trayectoria, su compromiso personal, su inteligencia y su sensibilidad que se hace evidente en una persona consciente del mundo en el que vive.
Algunos párrafos de la nota que les sugiero leer completa:
. No nos damos cuenta de que lo que le pasa al planeta nos pasa a nosotros. Y somos testigos de esta autodestrucción sutil sin percibirlo, como si los seres humanos pertenecieran a un orden distinto que el resto del mundo real.
. Es curioso que, para referirnos a algo que carece de valor o que importa poco, lo comparemos con el pepino u otra especie que se ha caracterizado por mantener un perfil bajo en el transcurso de la historia. Decimos “Me importa un bledo”, en alusión a una planta rastrera; “Me importa un rábano”, mencionando el fruto de otra planta de esas mismas características; o bien “Me importa un comino”, aludiendo a un fruto relegado a los condimentos culinarios.
. Desconocemos que cada especie es una ventana abierta a la totalidad, a la naturaleza. Y que todas ellas viven entrelazadas entre sí conformando los ecosistemas sobre los que depende nuestra vida de una manera que ignoramos. Porque cada una de ellas es una obra maestra de la evolución de miles, millones de años.
. El bienestar humano depende de todos estos llamados “servicios ecosistémicos” o “servicios ambientales” que son las utilidades que la naturaleza proporciona a la humanidad en su conjunto en forma gratuita, como el agua, la purificación del aire, la pesca, la madera el ciclo de nutrientes entre otras tantos.
. Y como bien se refleja en la Evaluación de Ecosistemas del Milenio, un país podría talar sus bosques y agotar sus recursos pesqueros y, a pesar de la pérdida de capital natural, esto quedaría reflejado en su PBI únicamente como una ganancia por los ingresos generados en la venta de dichos productos. De modo que aquí hay un gran desafío y es integrar en la economía la valoración de estos servicios. Y saber el impacto que cada nueva actividad causa en ellos.
. Cabe preguntarse si podremos equilibrar nuestras necesidades con las del resto de las vidas de este planeta. Si podremos conservar un mundo con bichos bolita, con insectos maravillosos de alas metálicas, con luciérnagas que parecen ojos de tigre relampagueando en la oscuridad, o seremos ese hombre voraz, consumista, que habita el planeta como si se tratara de un almacén de que se sirve de modo insaciable sin reponer jamás las existencias.
- nota completa en La Nación
- Fundación Naturaleza para el Futuro – Funafu
- foto de Firman Hananda Boedihardjo
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