Hace tiempo que vengo pensando acerca de la Inspiración desde un punto de vista respiratorio y asociado a este movimiento tan esencial y vital de dejar que el oxígeno entre a nuestro cuerpo para alimentar la Vida, la Creación. Y claro, al reflexionar sobre esto enseguida me di cuenta que el acto vital de respirar consiste en dos movimientos, tan importante el uno como el otro, inspiro y espiro. Recibo y entrego. Me dejo impregnar y suelto. Y eureka!! Así me vengo a dar cuenta que mi intención de Inspirarme para el Cambio estaba ya queriendo complementarse en mi (necesidad) acto de querer Soltar.
Que bueno, la inspiración me encontró trabajando una vez más: me inspiro y suelto… me inspiro y suelto… ahh
Sincrónicamente a esta revelación personal que tuve en estos días recibo una nota de mis queridos amigos Jaume y Mercè, creadores del concepto de Ecología Emocional, dónde hablan de la “Mezquindad” y, al hacerlo, reflexionan exactamente sobre esto mismo. Les recomiendo leer completo este excelente artículo de Jaume y Mercé.
Mientras tanto yo… inspiro y suelto… inspiro y suelto…
“Hay una sabiduría que es imprescindible: conocer que hay algunas cosas que nos convienen y otras que no.”, Jaume Soler y Mercè Conangla.
LA MEZQUINDAD ES ANTIECOLÓGICA E INSOSTENIBLE
Ley de la gestión ecológica de los recursos afectivos:
Todos los seres vivos y todos los recursos son limitados. Lo más importante no es tanto la cantidad disponible como la forma en que la gestionamos. Es preciso invertir nuestra energía emocional de forma beneficiosa para nosotros.
La búsqueda de la felicidad es el gran motor de muchas vidas. Queremos ser felices, pero a menudo ignoramos qué nos da felicidad y, con este objetivo tan vago, corremos el riesgo de elegir proyectos que, no sólo no nos conducen a la felicidad, sino que, además, consumen nuestra energía.
Es necesario reflexionar sobre cómo conjugar este deseo con nuestras posibilidades de ser y de hacernos, con nuestra fuerza de voluntad, y el sentido del deber que nos condiciona.
El mundo está lleno de recursos, suficientes para cubrir nuestras necesidades. El problema es que la avaricia arrasa con todo. Lo mismo ocurre a nivel emocional. La energía debe fluir y mantenerse en equilibrio. Si se retiene causa trastornos. Curiosamente al aplicar esta estrategia “no tenemos más energía” sino menos. Nos sentimos más cansados, y nos agotamos innecesariamente al alterar su circuito natural. De la misma forma que no sería bueno para nuestro cuerpo solo inspirar -porque ¡es tan bueno el oxígeno!- y olvidarnos de la espiración -que supone vaciar, eliminar, desprendernos-, tampoco lo es acaparar o retener en el sentido más amplio del término: retener personas, dinero, recursos, buenas ideas, emociones. No utilizar un buen recurso es un desperdicio que no podemos permitirnos.
Nuestra propuesta es conseguir el equilibrio entre lo que damos y lo que recibimos. En esto consiste la gestión adaptativa y ecológica de los recursos afectivos. Compartir y ser generosos activará el efecto boomerang que nos mejorará a nivel individual y social.
La verdad sea dicha que en todos mis viajes a Barcelona me encontré con una ciudad que está siempre “en construcción”. Siempre hay algo que están restaurando, arreglando o construyendo.
Al mismo tiempo, en este viaje tuve el privilegio y el placer de conocer, personalmente, a Jaume Soler y Mercè Conangla cuya última “obra en construcción” se titula Ecología Emocional.
“La Ecología Emocional es el arte de gestionar nuestras emociones de tal forma que su energía se dirija a nuestra mejora personal, al aumento de la calidad de nuestras relaciones personales y al mayor y mejor cuidado de nuestro mundo.”
Se me hace inevitable asociar ambos temas ya que no veo grandes diferencias entre la responsabilidad de tener que gestionar el estado permanente de una construcción ciudadana con el estado permanente de la reconstrucción (recreación) de uno mismo.
Ya que en ambos casos, la reconstrucción, conlleva una gran responsabilidad con un proceso que debe ser sostenible para:
. uno mismo
. los demás
. el entorno
Aquí algunas fotos de cómo gestionan la señalización de las obras para que los ciudadanos puedan seguir transitando por los lugares (a pesar de las molestias ocasionadas), las disculpas y cuidados del caso.
A través del excelente blog de mis amigos de Sustentator me entero de esta campaña de Smirnoff realizada por la agencia JWT:
Cómo dicen los chicos de Sustentator: ¿qué pasaría si el mar nos devolviera todo lo que depositamos en él?
Y esta pregunta la quiero relacionar también con un post donde les conté de la Ecología Emocional: entonces, ¿qué pasaría si la gente nos devolviera toda la basura tóxica que -por no saber como gestionarla debidamente- andamos esparciendo por el aire y derramando a diestra y siniestra sin mirar a quién? acaso, ¿podemos llegar a creer que todo esto no nos vuelve?
Más allá de esta reflexión personal, me alegra mucho ver que las Marcas -como Smirnoff- y las agencias -como JWT- ya no pueden “mirar para otro lado” y han elegido, en cambio, hacerse cargo de una realidad que, cada vez, es más evidente y significativa para todos nosotros que, mucho antes, de ser “consumidores” somos seres humanos preocupados por nuestra calidad de vida.
Ayer por la tarde estuvimos conversando con Carlos Abad y nos pudimos dar uno de esos lujos que no muchos se pueden -o se atreven- darse por estos días.
Nos tomamos el tiempo de conversar, sin prisas, con profundidad, con una taza de té, acerca de la vida que llevamos en estos días, de la voracidad de un sistema al que “te adaptas o te quedas afuera”. Hablamos de las Emociones y de la tecnología, y de cómo el rítmo que llevamos es algo muy difícil de procesar emocionalmente teniendo en cuenta la gran hiper-conectividad y aceleramiento que nos a provocando, entre otras cosas, los avances tecnológicos y el tan mentando desarrollo.
Por supuesto que no tardamos mucho en mencionar la importancia vital que tiene hoy en día el poder aprender a gestionar nuestras emociones frente a tantos cambios, tanta movilización, tanta disrupción, tanto magma que se mueve, tanta incertidumbre ecológica. Y fue así que nos metimos de lleno en el tema de la Ecología Emocional que están desarrollando Jaume Soler y Mercè Conangla en Barcelona.
“Los ojos que todo lo ven” , se suelen pintar en lo alto de las estupas en Nepal. Foto de Pepe Alcaide
Y fue así, conversando con Carlos, como me enteré del nuevo libro que acaban de editar Jaume y Mercé titulado: “CORAZON QUE SIENTE, OJOS QUE VEN”.
“Este libro quiere ser un «libro despertador», una voz de alerta para que no permanezcamos dormidos y exprimamos al máximo las oportunidades que nos brinda la vida. ¿Quieres esperar a que sea demasiado tarde para comenzar a disfrutarla?”
En palabras textuales de Mercè Conangla: “Si cerramos nuestro corazón olvidando incorporar nuestras emociones a este mapa mental que fabricamos para orientarnos en la vida, limitaremos nuestra capacidad de visión y posiblemente tomemos decisiones menos adaptativas. De esto trata el libro, queremos colaborar en el “darse cuenta” de que nuestra vida es ahora y que esto no es un ensayo que podamos repetir. Por tanto es urgente vivir abiertos a la vida y dejar – como bien dice nuestro común amigo Sergio Sinay – nuestra huella en el tejido del tiempo.”
Desde ya que estoy esperando la ocasión de poder viajar a Barcelona para conseguir el libro y poder seguir profundizando en este camino de crecimiento personal que tanto necesitamos.
- Estas son las páginas de Ecología Emocional y de la Fundació Àmbit.
- Aprovecho que lo nombran a Sergio Sinay para también mencionar un post que hice en su momento sobre su libro “Conectados al Vacío” y también la entrevísta que le hizo Carlos Abad por este tema.
- Por último también pueden ver un post que también está relacionado con el título de este libro.
En septiembre del año 2007 publiqué mi primer post sobre este concepto de la Ecología Emocional. Luego, en agosto del año pasado publiqué un post titulado EcObsesión donde me refería, entre otras cosas, a un libro publicado por Daniel Goleman sobre la Inteligencia Ecológica.
En esta oportunidad fue de la mano de Carlos Abad, de BienPúblicoTv, que pude conocer, mucho más en profunidad, el interesante trabajo que han hecho Jaume Soler y Mercè Conangla sobre el concepto de Ecología Emocional.
“La Ecología Emocional es el arte de gestionar nuestras emociones de tal forma que su energía se dirija a nuestra mejora personal, al aumento de la calidad de nuestras relaciones personales y al mayor y mejor cuidado de nuestro mundo.”
Gracias a Carlos es que estoy leyendo el libro -que él mismo encargó a Barcelona y me lo hizo traer como obsequio-. Desde ya les digo que la analogía que realizan los autores entre la Gestión Ecológica y la Gestión de las Emociones no tiene desperdicio alguno.
Se trata de algo tan simple y tan difícil como:
. estar bien con uno mismo
. estar bien con los demás
. estar bien con el entorno
Pero para que no se queden “con ganas de más” les dejo algunas perlitas para que puedan, también ustedes, comenzar a interiorizarse en el tema:
- La primera parte de una serie de entregas de la entrevísta que Carlos le hizó a Mercè Conangla desde BienPúblicoTv.
- La nota realizada por Sergio Sinay en La Nación en dónde nos explica e introduce el trabajo de sus colegas y amigos catalanes Jaume y Mercé.
Ultimamente, vengo leyendo una serie de artículos muy relacionados a temas ecológicos, de sostenibilidad, de responsabilidad ambiental, social, etc. No obstante, debo reconocer que el artículo que se publicó en Revísta La Nación el fin de semana pasado me soprendió. Es qué no me cabe duda de que todos pensamos en esto alguna vez, de hecho yo lucho diariamente por preservar un espacio Emocionalmente No Contaminado. Creo que este tema de la Ecología Emocional, si bien puede ser un concepto moderno el de llamarlo de esta manera -como cuando surgió el concepto de Inteligencia Emocional- es algo que hace rato viene pidiendo a gritos que nos ocupemos del tema. Es que, sin lugar a dudas, ya no solo se trata de que pongan menos carteles en la vía pública, de que no toquen tantos bocinazos, de que no se contamine el aire o el agua; sino que también se trata de que nos dejen vivir en paz! De que no nos dejemos contaminar con mandatos sociales, con expectativas, manipulaciones, psicopateos, chantajes emocionales y todo tipo de intrusiónes en nuestro Sagrado Mundo Interno.
Asi como lo sugiere el título de la nota La Nación, creo que el trabajo deberá ser realizado de adentro hacia afuera y que lo que no está resuelto en el espacio exterior -nuestro entorno- es porque todavía no pudo ser resuelto en nuestro espacio interior.
Habrá que empezar a desarrollar las habilidades de ser nuestros propios jardineros o guardianes de nuestra ecología interior.
Si quieren ver la nota completa lo pueden hacer aquí.
Principios para una Vida Emocionalmente Ecólogica:
. El modelo CAPA de ser humano: persona creativa, amorosa, pacífica, autónoma. Estos cuatro ejes deben desarrollarse de forma sincrónica y equilibrada.
. Principio de responsabilidad en la autogestión emocional. Podemos ser parte de la solución o parte del problema de la humanidad. No podemos vivir inundando a los demás con nuestra basura emocional. El precio es demasiado caro.
. Principio de prevención: “Hoy estamos otra vez en una de estas situaciones decisivas en que la diferencia entre la solución violenta y la solución anticipada puede significar la diferencia entre la destrucción y el fértil desarrollo de nuestra civilización”. (Erich Fromm)
. Buen uso y ahorro de energía emocional: elegir bien los objetivos y las personas en que invertimos energía emocional. No despilfarrarla. Centrarnos en aquello que podemos controlar y mejorar –nosotros mismos–, en lugar de empeñarnos en cambiar a los demás.
. Uso de fuentes de energía emocional limpias, renovables y no contaminantes: movernos por el empuje de la alegría, la curiosidad, la confianza, la valentía, la generosidad o el amor, en lugar de hacerlo por coacción, por un falso sentido de la obligación, por lo que dirán los demás, por egoísmo o interés. La misma acción puede dar lugar a resultados totalmente opuestos en función de si la fuente de energía emocional es limpia o contaminadora.
. Creación de espacios protegidos para especies emocionales en peligro de extinción, en los que puedan crecer, entre otras, la ternura, el amor, la serenidad y la gratitud
. Protección del clima emocional evitando las contaminaciones por quejas, rumores, insultos, juicios de valores, menosprecios. Aplicar el principio del respeto.
Siete principios de la ecología emocional para las relaciones:
1.- Principio de la autonomía personal: “Ayúdate a ti mismo y los demás te ayudarán”.
2.- Principio de la prevención de dependencias: “No hagas por los demás aquello que ellos pueden hacer por sí mismos”.
3.- Principio del boomerang: “Todo lo que haces a los demás, también te lo haces a ti”.
4.- Principio del reconocimiento de la individualidad y la diferencia: “No hagas a los demás aquello que quieres para ti. Pueden tener gustos diferentes”.
5.- Principio de la moralidad natural: “No hagas a los demás aquello que no quieres que te hagan a ti”.
6.- Principio de la autoaplicación previa: ”No podrás hacer ni dar a los demás aquello que no eres capaz de hacer ni darte a ti mismo”.
7.- Principio de la limpieza relacional: “Tenemos el deber de hacer limpieza de las relaciones que son ficticias, insanas y no nos dejan crecer como persona”.
Suelto es, ante todo, un espacio personal. Pero también, es un espacio profesional. Un lugar para compartir con amigos, conocidos y colegas profesionales, un poco de inspiración.
Aclaración: este no es un medio periodístico, es mi blog, mi bitácora, mi diario, este es el lugar donde comparto mis ideas y reflexiones, y comento ideas de otros que me parecen interesantes. Por ello, las opiniones expresadas en este blog, son de mi exclusiva responsabilidad y no busco representar la opinión de otros y pudiera suceder que no coincidan con las de las organizaciones en las que me he desempeñado o desempeño actividades.