Darse cuenta
Escrito el 14/11/09
Cada tanto me hace muy bien escuchar a Krishnamurti:
- Fundación Krishnamurti Latinoamericana
Escrito el 14/11/09
Cada tanto me hace muy bien escuchar a Krishnamurti:
- Fundación Krishnamurti Latinoamericana
Escrito el 31/05/09
Otra vez, de la mano de este increíble y luminoso ser llamado Krishnamurti me encuentro con estos pensamientos tan profundamente reveladores que no me hacen sentir otra cosa que: gratitud.

“¿Saben?, ustedes viven en uno de los más hermosos valles que yo haya visto jamás. Tiene una atmósfera
especial. ¿Han notado, particularmente por las tardes o en las madrugadas, una cualidad de silencio que se difunde
por el valle y lo penetra? Creo que a nuestro alrededor están las colinas más antiguas del mundo, no deterioradas
todavía por la acción del hombre; y por dondequiera que uno vaya, en las ciudades u otros sitios, el hombre está
destruyendo a la naturaleza, derribando árboles para construir más casas, contaminando el aire con los automóviles
y las industrias. El hombre extermina a los animales; ya quedan muy pocos tigres. Lo destruye todo porque cada
vez nace más gente, la cual necesita más espacio. Poco a poco el hombre esparce la destrucción por todo el mundo.
Y cuando se llega a un valle como éste -donde hay muy poca gente, donde la naturaleza todavía no ha sido
deteriorada, donde aún existen el silencio, la quietud la belleza- uno está realmente asombrado. Cada vez que uno
viene aquí, percibe la maravilla de esta tierra; pero probablemente ustedes se han habituado a ella y ya no miran
más las colinas, no escuchan más a los pájaros ni al viento entre las hojas. Y así, poco a poco, se han vuelto
indiferentes.
La educación no consiste sólo en aprender de los libros memorizando algunos hechos, sino también en
aprender a mirar, a escuchar aquello que los libros dicen, tanto si lo que dicen es verdadero como si es falso. Todo
eso es parte de la educación. La educación no es un mero pasar los exámenes, conseguir un titulo y un empleo,
casarse y establecerse, sino también saber escuchar a los pájaros, ver el cielo, la extraordinaria belleza de un árbol,
la forma de las colinas; es sentir todo eso, estar realmente, directamente en contacto con ello. A medida que
ustedes crecen, ese sentido de escuchar, de ver, por desgracia va desapareciendo, porque se llenan de
preocupaciones, quieren más dinero, un automóvil mejor, más hijos o menos hijos. Se vuelven celosos, codiciosos,
ambicionan, envidian; y así es como dejan de percibir la belleza de la tierra. Seguramente conocen lo que ocurre en
el mundo, ya que deben estar estudiando los acontecimientos de la actualidad. Hay guerras, revueltas, unas
naciones divididas contra otras naciones. En este país también hay división, separación, más y más gente que nace
cada día, pobreza, escualidez y completa insensibilidad. A un hombre no le importa lo que le ocurre a otro en tanto
él esté perfectamente a salvo. Y a ustedes se les educa para que encajen en todo esto. ¿Se dan cuenta de que el
mundo está loco, que todo es locura estas batallas, estas disputas, este provocar y desgarrarse el uno al otro? Y
ustedes crecerán para encajar en esto. ¿Es ello correcto, es éste el significado de la educación, el de que deban,
voluntaria o involuntariamente, encajar en esta insana estructura llamada sociedad? ¿Y saben lo que está
ocurriendo en todo el mundo con las religiones? También aquí hay desintegración, nadie cree ya en nada. El
hombre no tiene fe y las religiones son el mero resultado de una vasta propaganda.
Puesto que son ustedes jóvenes, frescos, inocentes, ¿pueden mirar toda la belleza de la tierra, tener la cualidad
del afecto? ¿Y pueden conservar eso, retenerlo? Ya que si no lo hacen, a medida que crezcan se irán amoldando,
porque ésa es la forma más fácil de vivir. Unos pocos se rebelarán, pero tal rebelión tampoco resolverá el
problema. Algunos intentarán escapar de la sociedad, pero ese escapar carece de sentido. Ustedes tienen que
cambiar a la sociedad, pero no matando a la gente. La sociedad somos ustedes y yo. Ustedes y yo creamos la
sociedad en la cual vivimos. Así es que son ustedes los que han de cambiar. No pueden encajar dentro de esta
sociedad monstruosa. Entonces, ¿qué es lo que harán?
Ustedes, que viven en este extraordinario valle, ¿serán arrojados dentro de este mundo de lucha, confusión,
guerra y odio? ¿Irán a ajustarse, se conformarán, aceptarán todos los viejos valores? Ya saben cuáles son esos
valores -dinero, posición, prestigio, poder. Eso es todo lo que el hombre desea, y la sociedad quiere que encajen
dentro de este patrón de valores. Pero si empiezan desde ahora a pensar, a observar, a aprender, no de los libros,
sino a aprender por sí mismos observando atentamente, escuchando todo cuanto ocurre en torno a ustedes,
entonces crecerán para convertirse en un ser humano distinto -un ser humano que se interesa en la gente, que tiene
afecto por ella, que la ama. Y si viven de esa manera, tal vez puedan llegar a descubrir una vida verdaderamente
religiosa.
Miren, pues, a la naturaleza, miren el tamarindo, los mangos en flor, y escuchen a los pájaros en el amanecer
y en las últimas horas de la tarde. Vean el cielo claro, las estrellas, lo maravillosamente que el sol se pone detrás de
esas colinas. Vean todos los colores, la luz sobre las hojas, la belleza del suelo, la riqueza de la tierra. Entonces,
cuando hayan visto eso, y también hayan visto lo que es el mundo con toda su brutalidad, su violencia, su fealdad,
¿qué es lo que harán?”
- Les recomiendo bajarse y leer este archivo en pdf de “Krishnamurti y la Educación“.
- Fundación Krishnamurti Latinoamérica.
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