Una vez más vuelvo a compartir este video. En ésta ocasión, para desearle un muy feliz día a todos los padres del mundo.
También les recomiendo, a todos los adultos que tengan padres aún más adultos, la lectura de una nota de Sergio Sinay llamada “En la Rueda de la Vida” que no tiene desperdicio.
¡Mis deseos de que podamos renacer cada día!
- Otra recomendación, para los que quieran profundizar sobre una mirada más psicoanalítica, es ver la página de la Fundación Luis Chiozza que habla sobre “Las Tres Edades de la Vida” -dónde también se pueden bajar presentaciones muy interesantes-.
Siempre disfruto de las columnas de Sergio Sinay en La Nación del domingo porque que tocan temas que son de mi absoluto interés.
Este domingo la columna me parece aún más interesante, ya que trata el tema de cómo nosotros podemos “Cambiar el mundo desde casa”, desde nuestros propios hogares y con nuestro propio accionar.
Algunos fragmentos sueltos de la nota son:
. ¿Cómo transmitir e inspirar valores trascendentes en una sociedad que tiende a desdeñarlos, a menospreciarlos, a reemplazarlos por el ventajismo, por el vaciamiento utilitario de los afectos y los vínculos, por el desprecio hacia el otro, por la ganancia rápida y a cualquier precio, por el descrédito del pensamiento crítico, por la idolatría de la transgresión banal y del transgresor irresponsable?
. Sólo hay un modo funcional de transmitir valores y consiste en vivir esos valores, no en dar discursos sobre ellos.
. Vivir los valores en los que se cree representa convertirlos en una segunda piel. Así como no nos quitamos la piel al llegar a casa o cuando nadie nos ve, tampoco deberíamos despojarnos de nuestros valores cuando creemos estar solos.
. Lo hacen a través de sus comportamientos, no de sus palabras.
. Se educa con hechos.
. Lo cierto es que no se puede crecer ni contra el mundo ni al margen de él.
. Quienes quieren proteger a sus hijos de las atrocidades e injusticias de la sociedad criándolos en una burbuja protectora reducirán su experiencia a algo bastante pobre. No los habrán protegido del mundo, sino de la vida.
. La opción es apostar al papel de la familia como transformadora de la sociedad. Eso será una familia en donde las formas habituales de comportamiento se basen en la cooperación, la aceptación de las diferencias, la responsabilidad (hacerse cargo de lo propio sin buscar culpables externos), el respeto, el reconocimiento y la valoración de las distintas habilidades sin desmerecer unas en beneficio de otras, una familia que ejerza el acatamiento de las normas de convivencia, el logro a través del esfuerzo y no del atajo.
. Un grupo familiar de esas características entregará a la sociedad individuos que actuarán en ella con ese modelo. Y cuantas más familias hagan eso, mayor será la transformación social.
. El mundo puede empezar a cambiar, a ser mejor, en cada casa. Solemos preguntarnos, con honda inquietud, qué clase de mundo les estamos dejando a nuestros hijos. El interrogante, a menudo, nos sume en el desaliento y la impotencia. Probemos cambiar dicha pregunta por ésta: ¿qué clase de hijos le queremos dejar al mundo?
. Este nuevo interrogante abre la posibilidad de actuar, de empezar a transmitir valores desde la acción, cada día, en cada circunstancia. Al responderlo podemos construir desde casa el mundo en el que aspiramos a vivir.
Ayer por la tarde estuvimos conversando con Carlos Abad y nos pudimos dar uno de esos lujos que no muchos se pueden -o se atreven- darse por estos días.
Nos tomamos el tiempo de conversar, sin prisas, con profundidad, con una taza de té, acerca de la vida que llevamos en estos días, de la voracidad de un sistema al que “te adaptas o te quedas afuera”. Hablamos de las Emociones y de la tecnología, y de cómo el rítmo que llevamos es algo muy difícil de procesar emocionalmente teniendo en cuenta la gran hiper-conectividad y aceleramiento que nos a provocando, entre otras cosas, los avances tecnológicos y el tan mentando desarrollo.
Por supuesto que no tardamos mucho en mencionar la importancia vital que tiene hoy en día el poder aprender a gestionar nuestras emociones frente a tantos cambios, tanta movilización, tanta disrupción, tanto magma que se mueve, tanta incertidumbre ecológica. Y fue así que nos metimos de lleno en el tema de la Ecología Emocional que están desarrollando Jaume Soler y Mercè Conangla en Barcelona.
“Los ojos que todo lo ven” , se suelen pintar en lo alto de las estupas en Nepal. Foto de Pepe Alcaide
Y fue así, conversando con Carlos, como me enteré del nuevo libro que acaban de editar Jaume y Mercé titulado: “CORAZON QUE SIENTE, OJOS QUE VEN”.
“Este libro quiere ser un «libro despertador», una voz de alerta para que no permanezcamos dormidos y exprimamos al máximo las oportunidades que nos brinda la vida. ¿Quieres esperar a que sea demasiado tarde para comenzar a disfrutarla?”
En palabras textuales de Mercè Conangla: “Si cerramos nuestro corazón olvidando incorporar nuestras emociones a este mapa mental que fabricamos para orientarnos en la vida, limitaremos nuestra capacidad de visión y posiblemente tomemos decisiones menos adaptativas. De esto trata el libro, queremos colaborar en el “darse cuenta” de que nuestra vida es ahora y que esto no es un ensayo que podamos repetir. Por tanto es urgente vivir abiertos a la vida y dejar – como bien dice nuestro común amigo Sergio Sinay – nuestra huella en el tejido del tiempo.”
Desde ya que estoy esperando la ocasión de poder viajar a Barcelona para conseguir el libro y poder seguir profundizando en este camino de crecimiento personal que tanto necesitamos.
- Estas son las páginas de Ecología Emocional y de la Fundació Àmbit.
- Aprovecho que lo nombran a Sergio Sinay para también mencionar un post que hice en su momento sobre su libro “Conectados al Vacío” y también la entrevísta que le hizo Carlos Abad por este tema.
- Por último también pueden ver un post que también está relacionado con el título de este libro.
Cada vez se ve con más claridad que uno de los mayores desafíos del ser humano, en nuestros días, pasa por poder “llevar el discurso a la acción”. Nos cansamos de escuchar hermosos discursos de mano de políticos, religiosos, líderes, empresarios, blogguers (cómo yo ; ), familares y personas en general.
“Bien hecho es mejor que bien dicho”, Benjamín Franklin.
Bueno, este tema -pienso yo- es uno de los temas centrales de lo que yo llamo Comunicación Sostenible, dado a que sin no somos capaces de ser coherentes entre lo que predicamos -con la palabra- lo que hacemos -acción- será muy difícil poder construir un mundo sostenible para todos.
En la nota que se pubicó hoy en su columna de Revísta la Nación, Sergio Sinay, se acerca mucho a esta misma reflexión. A la idea de que la fuerza transformadora de las palabras radica en que esten cargadas de un sentido pleno de contenido en la acción.
Aquí les dejo algunos párrafos pero recomiendo leer la nota completa:
. “Una alquimia realmente transformadora nace de la combinación entre las palabras y los hechos que las confirman.”
. “De este modo, el vocablo amor alcanza todo su significado cuando lo acompañan acciones amorosas.”
. “El término arrepentimiento representa algo cuando envuelve una actitud reparadora.”
. “La expresión confianza alcanza su presencia cuando es afianzada con actos.”
. “No es responsable quien así se califica a sí mismo (sea persona u organización), sino quien responde ante los otros por las consecuencias de sus actos.”
. “No está moralmente comprometido quien usa una y otra vez ese enunciado, sino quien lo sostiene con el ejercicio cotidiano de valores, ejercicio que es producto de una elección de vida y no del temor, la manipulación o la imposición.”
. “No hace una nueva política quien es más ingenioso o audaz en sus proclamas al respecto, sino quien devuelve a la política su dignidad, pensando antes en los otros que en las conveniencias de su partido o de su propia imagen.”
. “Cuando nada de esto ocurre, las palabras que nacen con un aura de esperanza no tardan en opacarse, se vacían de sentido, provocan repulsa al ser pronunciadas, se convierten en meros sonidos, inician una inexorable agonía y el escenario humano sufre con ello.”
Por eso creo que una de las principales tareas de una Comunicación Sostenible, en estos tiempos, debe ser no solo la de “sensibilizar” sino también, y mucho más importante, la de “coprmeter” a las personas.
Gracias a eblog descubrí este nuevo libro de Sergio Sinay . Se trata de una mirada aguda a la sociedad actual, “cada vez más conectada pero con más personas solas e incomunicadas”. “Confundimos cada vez más conexión con comunicación”, dice Sinay.
La temática me parece sumamente interesante! De hecho es un tema que yo vengo observando y me interesa desde hace un tiempo ya (ver este post, del año pasado, que titulé Impotencia Off Line.
Por último la “bajada” del título me parece genial: “La Soledad Colectiva en la Sociedad Virtual”. No es por querer crear polémica pero conozco muchos casos de personas para las que éste bien podría ser el slogan de facebook!
Suelto es, ante todo, un espacio personal. Pero también, es un espacio profesional. Un lugar para compartir con amigos, conocidos y colegas profesionales, un poco de inspiración.
Aclaración: este no es un medio periodístico, es mi blog, mi bitácora, mi diario, este es el lugar donde comparto mis ideas y reflexiones, y comento ideas de otros que me parecen interesantes. Por ello, las opiniones expresadas en este blog, son de mi exclusiva responsabilidad y no busco representar la opinión de otros y pudiera suceder que no coincidan con las de las organizaciones en las que me he desempeñado o desempeño actividades.