Quiero compartir con ustedes este video maravilloso realizado con la técnica de time lapse donde se puede observar la Vía Láctea en un cielo nocturno del Parque Nacional Joshua Tree.
Les sugiero dejar cargar el video y luego disfrutarlo a pantalla completa:
En mi tarea de revisar viejos post de Suelto -mientras hago ajustes a WordPress- voy econtrando algunos que me dan ganas de volver a postear, cómo por ejemplo éste que publiqué en Agosto del 2007 (los primeros 4 comentarios son de ese entonces ; ).
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Hace un mes subí un post titulado “No somos nada” en el que me surgió reflexionar gracias a unas imagenes que me llegaron a través de una presentación en power point que comparaba los planetas y estrellas de nuestro sistema solar en escala. Finalmente terminaba mi post diciendo “No somos nada, pero somos todo” -queriendo expresar la idea de que nosotros deberíamos ser nuestra gran esperanza-.
Hoy encontré este video en you tube basado en la misma presentación pero con un poco más de animación.
Si bien ver este video me impactó muchísimo dado a que la diferencia de escalas que hay entre unos cuerpos y otros es abismal, me dieron ganas de explorar lo que sería el otro polo de la cuestión. Osea, no seres grandes y enormes, sino los diminutos.
Por favor, los invito a disfrutar de éste otro mundo que está dentro de algún pedacito de nuestro mundo, que a su vez está inserto, en otro mundo, o universo… me pregunto hasta dónde llegará todo este salto de escalas? este juego de Mamushkas de Universos? este interminable zoom-in y zoom-out? miren que belleza…
Luego de todo este viaje-reflexión no puedo dejar de recordar un texto bellísimo que escribió una persona muy querida y luminosa llamada Fedora.
El planeta tierra estaba delante de mis ojos, hermoso, todavía feliz, flotando en el espacio, moviéndose con las leyes que pertenecen al Universo.
De pronto me ví: fantástico e increíble. Allí estaba yo, un puntito casi imperceptible, casi invisible, dentro de esa inmensidad, paseando por el espacio con mi barco el planeta, viajando por ese mar-espacio.
Desde entonces, pensando en esa fantasía-realidad, aumentaron las posibilidades para emitir las fuerzas de mis intenciones.
La casa y yo, damos vueltas. Nos movemos juntos con el planeta desde este pedacito de tierra que debe ser más pequeño que un grano de todas las arenas.
Sin embargo es un lugar en el planeta, desde el cuál yo también estoy en el cosmos y viajo por él…
Es evidente que éste grandioso fenómeno no hubiera podido suceder, de no existir en mi universo interior los espacios por dónde la energía cósmica recorre mis caminos internos para desbloquearme y poder trascender.
Recuerdo que cuando era muy chico a mi abuelo -Capitán de Fragata y fundador de la Aviación Naval- le gustaba enseñarme a ver las estrellas y reconocerlas por su nombre. Claro él pasó la mayor parte de su vida navegando en alta mar o volando por el cielo. Sabía orientarse por las estrellas y constelaciones. Un día, quedé infinitamente sorprendido porque entre tantas estrellas me enseñó a reconcer una mancha luminosa que se parecía a una estrella pero que, en realidad, era una galaxia en espiral. La idea de que, en ese punto dimininuto, casi inperceptimble a mis ojos, se encontrara toda una galaxia, con posibles sistemas solares como el nuestro, planetas, cuerpos celestes y millones de estrellas me estremeció!
El otro día recibí un power point de esos que te envían y dicen: “Fascinante!”. Al abrirlo me encontré con estas fotos que, en verdad, lo eran. Observen como la tierra se comparaba en escala con otros planetas, con el sol, y luego el sol con otras estrellas más grandes como Rigel y Beteugelse -mi abuelo me las había señalado más de una vez!-. Vean como la tierra se va perdiendo de escala en esta comparativa.
Y claro, es inevitable reflexionar sobre esto e intentar tener una mirada de las cosa con mayor perspectiva. De hecho me imaginé la escala inversa que iría de la tierra hacia el tamaño de un hombre. Y luego podríamos viajar del mundo de los hombres al de los ácaros o el de los microorganismos -seres vivos que solo se pueden ver con microscopios especiales-. Hasta llegar a divisiones de materia inferiores a las de un átomo.
Y aquí estamos, aquí vamos… navegando en nuestro planeta tierra por el espacio infinito. Sin darnos ni cuenta de que la tierra es nuesto único hogar. De que vivimos todos en una misma casa. De que nuestros recursos naturales son finitos, escasos y limitados. De que está todo interconectado y frágilmente interrelacionado. De que vivimos en una Biosfera que alberga -da vida- a más de 7.000.000.000 de personas. Mientras tanto, seguimos enceguecidos disputandonos cuestiones territoriales, de posesión material, de países, de política y de banderas. No vemos la desigualdad ni ninguna otra forma de injusticia. No nos damos cuenta de que nuestra tierra es como un gran Arca de Noé donde navega nuestra especie humana, junto a otra infinidad de formas de vida animal, vegetal, y mineral.
Por eso a mi me gusta reconocerme un ciudadano del mundo. En estos tiempos donde la necedad del hombre lo lleva a seguir destruyendo los valiosos recursos que nosotros, y los que vienen detrás nuestro, tenemos para vivir. Vivimos en un planeta dónde tenemos armas de destrucción masiva capaces de hacerlo volar en mil pedazos.
Entonces pienso: ojalá podamos descubrir un universo infinito en nuestra capacidad de amar a todo lo que nos rodea, en nuestra capacidad de amar lo que nos fue dado. Empezando por nuestra propia casa, que es nuestro cuerpo y amarnos a nosotros mismos. Y amar todo lo que está a nuestro alrededor. Porque, al final de cuentas, no somos nada pero somos todo!
Palabras de Dalai Lama:
“El desarrollo de la sociedad humana se basa completamente en la ayuda mútua de las personas. Cada indivíduo tiene la responsabilidad de ayudar a la comunidad a cambiar en la dirección correcta y cada uno de nosotros debe asumir esta responsabilidad”.
Suelto es, ante todo, un espacio personal. Pero también, es un espacio profesional. Un lugar para compartir con amigos, conocidos y colegas profesionales, un poco de inspiración.
“Dentro de veinte años te sentirás más desilusionado por las cosas que no hiciste que por aquéllas que hiciste. Así que suelta las amarras. Navega fuera de la bahía segura. Atrapa los alisios en tus velas. Explora. Sueña. Descubre.“
Aclaración: este no es un medio periodístico, es mi blog, mi bitácora, mi diario, este es el lugar donde comparto mis ideas y reflexiones, y comento ideas de otros que me parecen interesantes. Por ello, las opiniones expresadas en este blog, son de mi exclusiva responsabilidad y no busco representar la opinión de otros y pudiera suceder que no coincidan con las de las organizaciones en las que me he desempeñado o desempeño actividades.