Un día de furia
Escrito el 07/05/09 | En: Crisis, Tecnología
Volvió a suceder que un error de la tecnología me hizo enojar! Y así fue que recordé este post que publiqué el año pasado:
El otro día vi esta nota de Clarín donde se habla de la “Tecnofuria“. Básicamente se refiere a un suceso cada vez más frecuente en nuestros tiempos donde mucha gente está comenzando a reaccionar de una manera muy furiosa frente a la impotencia que les generan algunas fallas de la tecnología. En la nota destaca el hecho de que cada vez somos más dependientes de la tecnología y sus posibilidades de uso en todos los niveles de la sociedad.
Es evidente que estos hechos son un síntoma de una crisis mucho más profunda a nivel emocional. La persona se quiebra mediante este “error“ que se le presenta de manera inesperada y esto desata, en la persona en cuestion, la furia irracional y descontrolada.
Como no recordar esta maravillosa escena del la película Un Día de Furia (en inglés Falling Down):
Lo cierto es que este tipo de explosiones desmesuradas e irracionales que se le escapan de control -ya sea por un estímulo tecnológico o humano- nos demuestran que, cada vez más, nos encontramos frente a personas que están en una profunda y grave crisis emocional, que se sienten totalmente vulnerables y no tiene con qué reaccionar frente a esa “gota que revalsó el vaso” y así… se les “safa la cadena”, se les “salta un tornillo”, “se les va la olla”… etc.
Aquí les traigo dos ejemplos muy significativos del tema en cuestión. El primero es el caso de un hombre que enfurece y se pone “fuera de control”, el segundo es un compilado de diferentes situaciones de lo que podríamos llamar “tener un mal día”:
Es evidente que acá tenémos “un temita” para resolver a nivel emocional con toda esta gente que, por h o por b, “le salta la térmica”. El problema es que la “delgada línea roja” que nos separa, a nosotros, de ellos es el hecho de haber podido controlar nuestras emociones para no ponernos a romperlo todo. ¿Pero quién no habrá sentido ganas de romper una compu o patear una fotocopiadora alguna vez?
Creo que, en estos tiempos, nuestras emociones están al límite y el famosa sindrome de “cabeza quemada” junto a estos episodios nos demuestran cuanto hay por hacer y trabajar, desde un nivel de Recursos Humanos, para tratar de evitar llegar a este nivel de situaciones personales y sociales.
Aquí les dejo, también, un artículo de Materiabiz que también habla sobre cómo nos afectan las emociones en el trabajo!
Hay 3 comentarios:
Pau G (8 de May de 2009)
hola suelto, hacia mucho que no visitaba tu espacio cibernetico-
descubro una vez mas que me encanta como te expresas.
te escribo para saludarte y porque este post me parecio oportuno para el momento que estoy pasando HOY !!
dia de furia a full … despues de leerte y reflexionar me conecto con mis emociones y las contengo amorosamente.
gracias te mando un abrazo
cariños (((((((( buenas ondas))))))))
dmatias (11 de May de 2009)
Take it easy man!
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ABRAXAS CADIZ (28 de December de 2008)
Pablo, has tocado un tema que creo que está en el centro de la locura generalizada que vivimos.
Creo que la “deformación” (que no formación) a la que está sometido el personal nos lleva a esta situación.
Los valores humanos están casi destruidos, el trabajo se ha desnaturalizado, la convivencia en la familia o el trabajo se ha anulado, se ha fomentado el individualismo más feroz, a nadie le importa nadie, y ni siquiera le importa él mismo. Nadie encuentra pues el camino a una vida natural, sencilla y placentera. Si Epicuro, tan criticado a veces, levantara la cabeza y viera qué clase de cosas nos proponen para que encontremos el placer o la felicidad, seguramente querría volver a morir. Ni siquiera la búsqueda del placer está correctamente orientada.
Probablemente todo ello se deba a lo que hace décadas han diseñado los estúpidos modernos adoradores del Becerro de Oro, pero no saben que todos los resultados volverán sobre sus cabezas. Hoy creo que estamos viendo el principio del fin.
Cada vez más gente se está percatando del engaño y, cada día más, estamos buscando nuevas maneras, más sencillas y naturales de vivir, de trabajar, de relacionarnos, de ayudarnos en sociedad.
Se propone además, en todos los medios, por estos estúpidos, la no conformación del carácter para controlar las emociones, no solo en aras de la convivencia con los demás, sino para el propio equilibrio personal y la propia felicidad personal. Así pues, es fácil, muy fácil, que ocurran cada día más “cortocircuitos”.
El ejemplo lo tenemos en los predicadores del materialismo, los EEUU. Lástima de país que pudo tomar otro rumbo más humano, pero que perdió el norte y terminó en el barro.
Y, lo que es más grave, nos quieren llevar a todos al barro.
Pero todo tiene su fin, y no debemos perder la esperanza. Mucha gente ya ha tomado “las armas de la paz” para promover los auténticos derechos humanos, el derecho a la vida, a la paz, al trabajo, a la convivencia y a la felicidad. Y todo ello, no lo olvidemos, dentro de la Naturaleza y sus Leyes.
Todo lo que se aparte de ella está destinado al fracaso.
Lamento haber abusado de tu paciencia con tan larga perorata, pero es un asunto que me llena de santa furia.
Recuerdo que también Jesús expulsó a los mercaderes del templo. Lo sagrado no debe ser prostituído por los mercaderes.
Un abrazo.